Covid en la actualidad
El COVID 19 es la enfermedad causada por el coronavirus conocido como SARS-CoV-2. Una epidemia que logro convertirse en una pandemia mundial, surgió en un centro de fabricación y transporte densamente poblado en el centro de China y desde entonces se ha extendido a otros 29 países y regiones (a partir del 20 de febrero de 2020), transmitida por el Año Nuevo chino Viaje internacional.

Ante esta situación, DoaMirai Consultores S.A. DE S.V. considera que esta problemática esta afectando a la economía mundial de tres maneras principales:
- Perjudicando directamente a la producción.
- Creando trastornos en la cadena de suministro y en el mercado.
- Impacto financiero en las empresas.
Analizamos la situación de las empresas mexicanas ante la pandemia mundial actual. En México existen más de cuatro millones de micro, pequeñas y medianas empresas en todo tipo de actividad empresarial y actualmente están pasando por una situación muy difícil como es el virus, conocido como covid-19, debido a esto, y tomando en cuenta las medidas de higiene solicitadas para que las personas estén saludables y no se contagien, deben estar en su casa, sin salir más que para realizar actividades necesarias como puede ser una actividad de súper o algún tipo de servicio e incluso situaciones de emergencia.
Mientras tanto todos los negocios, excepto locales, tales como; los abarrotes, supermercados, farmacias, negocios de venta de comida, se encuentran cerrados, exceptuando oficinas de gobierno y empresas que realicen servicios indispensables como los bancos, los servicios básicos como luz, agua, teléfono, telefonía celular, transportes, empresas de sector secundario dedicadas a la transformación de los alimentos así como las extractivas, productores de alimentos del sector primario, además, aunque se encuentran trabajando han disminuido el personal, rotándolo en guardias, puesto que se tiene que guardar medidas de seguridad como higiene y distancia entre los trabajadores.
Esta situación afecta no solamente a las micro, medianas y pequeñas empresas, sino también a los grandes corporativos. Para este fenómeno se utilizó una metodología de tipo descriptivo con fuentes secundarias y campos de observación para así observar la respuesta de la población ante las indicaciones y medidas solicitadas. Como resultado todas las empresas se han adaptado, al tener que cambiar su modelo de negocio o reinvertarse, replantear su estrategia, ser proactivas y sobre todo resilientes ante dicha situación. Para ello es sumamente necesario que cada una de las empresas antes mencionadas, sin importar el sector, debe adaptarse a lo que llaman “la nueva normalidad”.

Esta es una problemática que nadie previó. La cancelación de viajes, el aislamiento, las compras de pánico, el cierre de fábricas, los cambios en las líneas de producción, la saturación de los servicios de salud o el incremento excesivo del desempleo no estaban en los planes de gobiernos ni empresas. En el apartado de riesgos de ningún reporte empresarial se contemplaba la posibilidad de una pandemia de la magnitud que se ha presentado en la actualidad.
Algunos sectores cuentan con los recursos necesarios para afrontar esta crisis mientras que existen otros enfrentan a mayores dificultades a la hora de volver a una normalidad que se redefine constantemente. Los patrones de demanda del consumidor están cambiando, las cadenas de suministro globales están rediseñándose, la intervención de los gobiernos es cada vez mas profunda. Así, las empresas deberán adaptarse continuamente a las nuevas e inciertas condiciones de mercado.
Esta enfermedad causo un gran impacto, perjudicando empresas con efectos a corto y largo plazo. Principalmente se ve afectada la economía de estas mismas.
Dentro de los mercados financieros pueden o no comprender de manera correcta que las empresas pueden ser vulnerables. El aumento del riesgo podría revelar que uno o más agentes clave del mercado financiero han adoptado posiciones de inversión que no son rentables en las condiciones actuales, lo que debilita aún más la confianza en estas áreas. Existe la perturbación de este medio, a la medida que los participantes se preocupan por el riesgo de contraparte. Así mismo se presenta una disminución significativa de los mercados de valores y de bonos corporativos, ya que los inversores prefieren mantener los valores gubernamentales debido a la incertidumbre creada por la pandemia. El declive dentro de este mercado en cuanto a los inversores de riesgo que venden activos como bonos de alto rendimiento y acciones volátiles exponen a los inversores que han subvalorado el riesgo, el cual aumenta la disminución en los mercados financieros.
El 50% de las empresas tuvo menos ingresos durante la pandemia.
Las estrategias de respuesta varían, por ejemplo: minimizar o exagerar las crisis y permanecer abierto a los negocios el mayor tiempo posible en lugar de tratar de reabrir rápidamente. El COVID-19 ha puesto de relieve la tendencia en muchos países a negar o encubrir banderas rojas para evitar sanciones económicas o políticas, pero este enfoque puede fallar, tal como es en México.
Sectores más afectados
Muchos sectores de la economía se encuentran perjudicados, pero hay algunos que reciben las consecuencias de una manera más directa:
1. Industria textil: Esto se debe al cierre de las fábricas.
2. Industria tecnológica: Se toma en cuenta una caída del 50% de la exportación de teléfonos inteligentes.
3. Turismo: En cuanto a los hoteles, cruceros y en general la industria del turismo ha tenido unos impactos enormes en Europa y Asia.
4. Aerolíneas: La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) afirmó el pasado mes de febrero que las aerolíneas perderán US$29.300 millones en 2020 debido al brote de coronavirus.
5. Industria farmacéutica: Han encendido sus alarmas debido a la importancia de China como proveedor de materias primas para muchos productos farmacéuticos.
6. Comercio: Esta se ha visto afectado por el cambio en el comportamiento de la demanda de ciertos productos. Algunos otros porque se disminuye la demanda y otros porque aumenta de manera desproporcionada.
7. Petróleo: Se reporta una caída de más del 20% después del brote de coronavirus.
8. Sector industrial y manufactura Se ha tenido que forzar el cierre de importantes fábricas podría afectar severamente la producción de autos europeos.

Las entidades han establecido su equipo o comité de gestión de crisis, que trabaje en temas tales como:
1. Evaluación de riesgos: Llevar a cabo evaluaciones de riesgo en cada una de las funciones. Se debe realizar una planificación de escenarios, identificación de acciones clave de intervención, mitigación y planes de contingencia.
2. Monitoreo: Se debe establecer una capacidad integral de monitoreo de riesgos con alertas; configurar el análisis de situación en diferentes áreas funcionales; y proporcionar informes concisos a todas las partes interesadas.
3. Gestión de operaciones de crisis: Resumir todas las respuestas operativas; gestionar la coordinación operativa diaria, liderar en acciones operativas específicas, ejemplo: abastecimiento alternativo, etc.
4. Comunicaciones: Desarrollar e implementar estrategias de comunicación – internas y externas; desarrollar planes de comunicación específicos para las partes interesadas y liderar todas las comunicaciones externas.
Sabemos que las pandemias son los principales marcos nacionales de gestión de riesgos en distintos países. Tomando como ejemplo, la influenza pandémica encabeza la matriz de riesgos naturales del Registro Nacional de Riesgos del Reino Unido, y las enfermedades infecciosas emergentes están marcadas como motivo de gran preocupación. Visto como un problema médico, cada brote de una infección potencialmente peligrosa lleva a las autoridades a hacer un conjunto racional de preguntas y desempolvar el menú de opciones de respuesta que se pueden implementar según sea necesario de manera gradual.
Sin embargo, la realidad es generalmente más perturbadora, y llevamos la actualidad a un futuro verdaderamente incierto, ya que los gobiernos nacionales y las agencias supranacionales equilibran la seguridad sanitaria y los imperativos económicos y sociales con el respaldo de una inteligencia imperfecta y en evolución. Esto se ha convertido un desafío de gobernanza que puede tener consecuencias a largo plazo para las comunidades y las empresas. Además de esto, también deben adaptarse al comportamiento humano.
Pánico en la pandemia
Desde el inicio de esta pandemia notamos que confiar en las redes sociales es un desafío adicional. El pánico se propaga más rápido que las pandemias, ya que las plataformas globales amplifican la incertidumbre y la información errónea. El contenido emocionalmente visceral de cualquier persona, como datos, anécdotas o especulaciones, que despierte el miedo, puede volverse viral y llegar a muchas más personas que los medidos y tranquilizadores consejos de los expertos. Las personas bien intencionadas pueden propagar el pánico en todo el mundo al escalar o malinterpretar información temprana, provisional o sin contexto. Tal temor desgastará la confianza de los ciudadanos en la capacidad de los gobiernos para protegerlos del riesgo y aumentará la probabilidad de medidas psicológicamente defensivas y perjudiciales para la sociedad, como la compra de pánico y los prejuicios.
Dado el ciclo de pánico y negligencia de la preparación para una pandemia, una vez que el COVID-19 esté contenido y comiencen a dar soluciones, es probable que gran parte del mundo regrese a la complacencia y permanezca poco preparado para el próximo brote inevitable. Las empresas que inviertan en resiliencia estratégica, operativa y financiera a los riesgos globales emergentes estarán mejor posicionadas para responder y recuperarse de manera rápida y eficaz, sin tener la necesidad de volver a caer en lo que fue este primer brote. La crisis del coronavirus ha estimulado el crecimiento del trabajo online. No se trata solo de los sectores medios profesionales, sino también de los trabajadores de la llamada “economía de plataformas”.

La tendencia a trabajar de esta manera, está experimentando un impulso decisivo mientras el brote fuerza a empresas y organizaciones a imponer políticas de trabajo remoto en un mundo que cada vez prohíbe más el contacto físico. El cambio repentino al trabajo digital remoto, masivamente y de la noche a la mañana, tiene el potencial de acelerar los cambios en la forma de trabajar y en nuestras ideas sobre la organización del trabajo. Incluso existen empresas que deciden trabajar a distancia de forma permanente, ya que han logrado evitar ciertos gastos que se realizaban de manera presencial, esto con el fin de ahorrar y adaptarse al cambio.
La información presentada ofrece un mensaje importante: proteger a los trabajadores y las trabajadoras de los efectos adversos de la crisis no significa únicamente incrementar la protección para los empleos tradicionales. También significa incluir y proteger mejor a quienes trabajan en los márgenes: quienes desempeñan empleos no tradicionales en las áreas de turismo, viajes, comercio minorista y otros sectores afectados en forma más inmediata, cuentapropistas dependientes con ingresos inestables, trabajadores por hora sin actividad y trabajadores mal remunerados en condiciones precarias que tienen pocas chances de beneficiarse con los recientes paquetes de medidas de emergencia en muchos países, como lo demuestra la evidencia reciente.
Si se hace bien, podemos recrear un futuro de trabajo justo. Por lo tanto, más que nunca el mensaje para legisladores, empleadores, trabajadores y sus representantes es directo: Recomendamos tomar medidas para el día después.
Muy buen artículo.
En realidad creo que la arista desde donde se abarca es muy general y describe mucho de lo que se vive en la actualidad.
El mundo se ha colapsado en medida de la capacidad de respuesta y adaptabilidad; las grandes industrias transnacionales y nacionales. Pero el sector de microemprendimiento ha tenido un impacto mucho más grande que a la larga llegará en efecto cadena a las potencias en la industrias.
Creo que siempre hay dos formas de ver los problemas, pesimistas y esperando el peor panorama o como bien lo dices buscar la resiliencia y proactividad. Algunos países, si bien no estaban preparados, han sabido reaccionar y tomar la delantera en el nuevo camino durante esta pandemia.
Si lo vemos más canalizado a nivel nacional, sucede lo mismo; es cuestión de adaptarse o morir.
Sería interesante comparar y complementar este gran artículo con enfoques sociales, políticos, antropológicos y demás. Para lograr una visualización completa y que nos daría para horas de diálogo y desarrollo.
De antemano muchas felicidades a la autora Aide Alvarez.
Estaré al pendiente de próximas publicaciones.
Excelente.
Saludos.